Villahermosa:
En el olfato retengo tu olor a tomillo y romero
En el oido retengo el chirriar de los
carros por las
calles empedradas.
En el paladar retengo tus ricos galianos.
En las manos retengo el trompo con el que jugaba en la antigua
plaza.
En la vista retengo tus calles, tus gentes, tu
rio Azuer, y sobre todo ésa
piedra en la
esquina de la antigua
escuela, esquina
calle Cura Vicario, donde me sentaba y gozaba con el devenir de tus gentes, tus carros y éso abuelos con sus boínas y ésas
... (ver texto completo)