La mejor recompensa:
Hubo un tiempo en que eminentes artistas del mundo no perseguían fama ni fortuna, sino simple y gozosamente, ejercitar con plenitud la tarea para la que habían nacido: crear.
Así es como muchas obras que nos asombran por su belleza carecen de autor conocido. Entre ellas, las catedrales de diversos países europeos, en particular las de la época Medieval, que pertenecen a una época de eminente fe religiosa, a tal punto que dichos monumentos han sido considerados como “oraciones ... (ver texto completo)
Hubo un tiempo en que eminentes artistas del mundo no perseguían fama ni fortuna, sino simple y gozosamente, ejercitar con plenitud la tarea para la que habían nacido: crear.
Así es como muchas obras que nos asombran por su belleza carecen de autor conocido. Entre ellas, las catedrales de diversos países europeos, en particular las de la época Medieval, que pertenecen a una época de eminente fe religiosa, a tal punto que dichos monumentos han sido considerados como “oraciones ... (ver texto completo)