Ingeniería defensiva titánica: La zanja que ves no es natural; fue excavada a mano en la
piedra caliza del cerro. Tiene unas dimensiones colosales que alcanzan los 10 metros de anchura y unos 6 metros de profundidad. Las franjas en la
roca: El característico patrón de líneas horizontales en las paredes del foso muestra los diferentes estratos geológicos de la piedra expuesta tras la excavación, combinada con las sucesivas reformas y muros de mampostería añadidos a lo largo de los siglos. Evolución
militar: El foso cumplía la doble función de evitar que el enemigo arrimara
torres de asedio o arietes a las
murallas, y de aumentar artificialmente la altura de los muros. En el siglo XV, el Marqués de Villena, Juan Pacheco, reformó a fondo esta fortaleza para adaptarla al uso de la artillería pesada de la época.