Al realizar trabajos históricos de desescombro y limpieza en la base de este foso excavado en la
roca viva, salieron a la luz dos aljibes principales: uno situado frente a la
puerta Oeste y otro localizado en la
esquina Sur. Abastecimiento de
agua: Las fortalezas situadas en lo alto de cerros áridos, como el de
San Blas, no disponían de
ríos cercanos. Dependían enteramente de almacenar el agua de la
lluvia que caía sobre los
tejados y los
patios y se canalizaba de forma subterránea. Supervivencia a asedios: Contar con depósitos protegidos bajo tierra y cubiertos por la propia roca impedía que el enemigo envenenara o cortara el suministro de agua potable durante los ataques prolongados. Estructura interior: Bajo esa boca circular se expande una gran cámara excavada que solía estar impermeabilizada con mortero de cal y Almagre (una arcilla roja que evitaba las filtraciones de agua hacia el resto del cerro).