Iconografía: La
escultura representa a un grupo de figuras humanas ataviadas con túnicas y ropajes que presentan pliegues rígidos y geométricos, muy característicos de la transición del
románico al
gótico o del gótico arcaico. La Decapitación (Falta de cabezas): Una de las singularidades más llamativas es que las figuras aparecen descabezadas. En la
historia del
arte sacro, esto suele responder a dos motivos: Iconografía de un martirio. Mutilación histórica (Iconoclasia): Es sumamente común que grupos escultóricos antiguos perdieran las cabezas debido a revueltas, guerras (como la Guerra de la Independencia o la Guerra Civil Española) o reformas en el propio templo, donde los fragmentos dañados terminaban descontextualizados.