Lo que hay que aceptar, es la realidad demográfica de un
pueblo de las características de
Carcelén. La mayoría de la gente
joven que podría participar de la gestión del
ayuntamiento, lamentablemente tiene que trabajar fuera. Emprender una labor de responsabilidad exige tiempo y dedicación.
Tal vez la solución sería ofertar puestos de trabajo que atrayesen a la gente joven para trabajar y vivir en el pueblo. Pero claro, si en los
molinos, por poner un ejemplo, la gente que trabaja son personas
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