El dueño, y por eso es el DUEñO, tiene derecho a hacer lo que quiera. Como si esa noche quiere cobrar 100 € y que sólo vayan sus amiguetes a una fiesta privada. El negocio es el negocio, y noche como estas hay pocas a lo largo del año, para que se le llene el garito de mucha gente de todas las edades que no consuman.