Soy originario de Taganana, aunque hace muchos años que no resido en la zona a la que acudo con cierta frecuencia a visitar a la poca familia que me queda allí. Creo que Taganana sigue conservando un cierto encanto que otros muchos lugares han perdido, pero no puedo negar la tristeza que me produce observar las nuevas construcciones que se están levantando en un núcleo que en mi opinión podría ser uno de los conjuntos urbanos más atractivos de la isla. No existe una norma que regule las nuevas construcciones, creo que tampoco existe mucho interés por mantener la arquitectura tradicional, y, de esa manera se observan actuaciones que en algunos casos resultan escandalosas. NO puedo evitar hacer referencia a casa que, situada en la parte alta del barrio de la Chanca, ha sido completamente pintada de color amarillo, incluyendo casa y muros de los alrededores que, en mi opinión, supone la destrucción definitiva de uno de las zonas más bellas que quedaban en este núcleo de población. Espero que, con un poco de sentido común, se rectifique y se tomen las medidas para evitar ciertas personas actúen de la forma que lo ha hecho el propietario de esta vivienda y Taganana vuelva a ser, en la medida de lo posible, uno de los núcleos de población más bellos de la isla. Eso sí, no quiero ser demasiado pesimista, pero consideroque es una tarea difícil.