El
pueblo marinero de
Playa Quemada, de
casas blancas y portones azules y verdes, es bastante pequeño pero muy atractivo. Invita a pasear por su recoleta cala, un curioso espacio donde se puede tomar con total tranquilidad el sol y la brisa. Así que ya sabes, lleva contigo la toalla y extiéndela sobre esta curiosa arena de
color negro, porque este encantador enclave de aspecto salvaje invita a relajarse y a disfrutar de unas vistas muy singulares.