Durante su
historia, los pobladores de
Lanzarote han desarrollado una economía de subsistencia, basada en gran parte en la
agricultura. Tras las erupciones volcánicas del siglo XVIII, muchas de las zonas agrícolas quedaron cubiertas por arenas volcánicas, el llamado lapilli, por lo que los agricultores se vieron obligados a cavar en profundidad en busca de suelo donde asentar el cultivo.