En realidad, no hay una, sino tres grietas volcánicas (una mayor que las otras) que se han formado en la ladera del volcán de
Montaña Blanca, situado a 600 metros de altitud. Ha sido al resquebrajarse esta ladera cuando ha quedado a la vista una estampa de gran belleza que muestra los estratos de las capas de lava de las distintas erupciones y también de los sedimentos.