Lanzarote guarda lugares tan sorprendentes que parecen sacados de un tratado de fantasía o ciencia ficción. Uno de ellos es la Grieta de
Montaña Blanca, una sorpresa de la
Naturaleza que permite, a los entendidos en Geología, narrar la trayectoria de la isla a través del paso de los siglos y también seguir el rastro de las diferentes erupciones volcánicas.