Vivirlo desde dentro, es estupendo, pero me gustó mucho la posibilidad de tener otra perspectiva diferente y más global. Siempre volviendo al
camino original y conector con las distintas grietas, se puede acceder a su parte alta y seguir gozando de esas configuraciones tan singulares, mientras se contemplan de manera general; en resumen, que se amplía y enriquece la panorámica, con el
mar al fondo incluido.