Lo ideal es ir temprano por la mañana o a última hora de la tarde. Por la mañana la luz es más suave, hace menos calor y hay muy poca gente. Podrás avanzar a tu ritmo, sin esperar a que otros salgan para poder entrar. A última hora de la tarde, imagina los
juegos de luz sobre las paredes volcánicas: es el momento perfecto para tus mejores
fotos.