Hay muchas zonas naturales en
Lanzarote, pero la mayoría son áreas protegidas, donde no se puede caminar libremente. Por eso este lugar resulta tan fascinante: es accesible, natural y poco masificado, incluso siendo famoso. Además, sus tonos dorados contrastan con los
paisajes volcánicos típicos de
rocas rojas, negras o moradas.