Adentrandonos en una de las grietas del volcán Montaña Blanca, TIAS
Dentro uno se siente diminuto: ¡algunas paredes superan los 10 metros! Las grietas varían de estrechas a más amplias, lo que hace que la exploración se sienta como un auténtico laberinto. Si te tomas tu tiempo, puedes observar las distintas capas de lava formadas a lo largo de las erupciones.