Llegar allí es bastante sencillo, las
carreteras están asfaltadas. El
aparcamiento, aunque algo pedregoso, es accesible y mucho mejor que otros en la isla. Al llegar, había pocos
coches, mucho menos de lo que esperaba. Al final decidimos subir un poco, y enseguida vimos a unas personas saliendo de una grieta. En pocos minutos encontramos la primera, a nuestra izquierda, un poco más abajo, y decidimos entrar.