Parecen
esculturas colocadas en plena
naturaleza, tan perfectas que cuesta creer que sean obra de la naturaleza. Hoy en día, estas grietas forman varios laberintos casi paralelos. Dependiendo de la luz, se puede apreciar un contraste hermoso entre el dorado al sol, el gris en la
sombra y el azul del
cielo. Un auténtico espectáculo para la vista, especialmente en los días soleados.