Lo que más me impactó fue estar dentro de esas fisuras, rodeado de paredes volcánicas cuyos
colores cambian según la luz. Parece un escenario de película o un cañón del desierto americano. Seguro que te haces una idea. Es increíble pensar que estas grietas fueron creadas y esculpidas por erupciones volcánicas. Aunque el lugar es muy inmersivo, no hace falta ser un gran excursionista para acceder. El suelo puede ser un poco resbaladizo, pero es totalmente manejable: basta con llevar calzado cerrado.