. Desde allí, solo tienes que caminar unos pocos metros
campo a través para llegar a la entrada de las grietas, perfectamente visibles desde el
camino. Visitar Las Grietas de
Lanzarote es una experiencia inolvidable, pero para disfrutarla al máximo conviene tener en cuenta algunos detalles prácticos. El mejor momento del día para disfrutar de este enclave es al
amanecer o al
atardecer, cuando la luz crea
juegos de
sombras y
colores en las paredes volcánicas. Además, evitarás el calor del mediodía y la posible afluencia de otros visitantes.