Algunas de ellas son tan estrechas que apenas cabe una persona, mientras que otras permiten adentrarse a lo largo de varios metros. Estas formaciones se originaron hace miles de años, durante la intensa actividad volcánica que dio forma al relieve de
Lanzarote. La zona en la que se encuentran pertenecía a un antiguo flujo de lava que, al enfriarse de forma rápida, se fracturó por los movimientos del terreno.