“Desde este momento puede afirmarse que el fuego avanzó con vertiginosa rapidez invadiendo las
capillas con velocidad tan increíble que el
reloj de la
torre, situada en el extremo opuesto al punto inicial del incendio, aparecía parado a las 12 y 25, hora en que llegaron a él las llamas”. “Solo fue, pues, posible a dos o tres vecinos arrojados, entre los que se encontraban D. Manuel Espínola y otros cuyos nombres siento no conocer, salvar la imagen de la
Virgen de Guadalupe, patrona de
Teguise, y las de
San Pedro y San Marcial, siendo inútiles por la densidad del humo cuantos esfuerzos se hicieron para extinguir el incendio, mejor empleados, sin duda, si se hubiesen encaminado a salvar los objetos valiosos y los
santos”.