Pero si hemos de acertar en quién de estos accidentes tuvo primero el nombre de
Tahíche apostaríamos por la
montaña por ser geográficamente el más referencial. Si respetamos en este caso la escritura de la h intercalada es porque todavía en la pronunciación local de los más viejos del lugar se oye [tahí? e]. Ese sonido aspirado se manifiesta también en la escritura que de este topónimo consignó Madoz en su Diccionario geográfico (1986: 193), como Tagiche, al que otorga cuatro entradas: a la aldea (entonces de 22 vecinos), a la montaña a cuyos pies "se halla sepultada la aldea", al término (de una legua cuadrada de superficie escabrosa, llena de pequeños cerros) y a la vega ("que fue dada por los señores de la isla en cambio de la pella ó vegiga de que se hizo mérito en el art. Roque del Ámbar").