Antiguamente conocido como Ajei (pequeña aldea),
San Bartolomé es uno de los municipios más pequeños de
Lanzarote. Los primeros habitantes se instalaron allí para alejarse de los ataques piratas que se producían en las zonas costeras. Lejos de lo que pudiera parecer en una isla que a primera vista ofrece un aspecto árido, los alrededores de San Bartolomé están rodeados por una gran riqueza agrícola que se esconde entre oscuras tierras de ceniza y se protege del viento con la ayuda de pequeños muros de
piedra volcánica.