Una costa marcada por el miedo a los piratas. Que la mejor franja costera de
Lanzarote tenga una
historia tan reciente se debe a la amenaza pirata que durante siglos pesó sobre la isla. Los saqueos y secuestros de los piratas berberiscos, frecuentes entre los siglos XV y XIX, desaconsejaban instalarse en el litoral. La situación fue semejante en
Corralejo, en la vecina isla de
Fuerteventura, visible desde
Playa Blanca más allá de la Bocaina, el estrecho que separa ambas islas.