La
historia fue desmentida años más tarde, por el propio actor, que dijo que la leyenda había sido una idea de los gobernantes de la isla para atraer turistas. Actualmente la
Casa LagOmar es mucho más que un
museo repleto de historias y, al caer la tarde, se llena de vida para convertirse en uno de los
restaurantes más bonitos de
Lanzarote acompañado por el despliegue de
colores que dibuja el
atardecer en sus muros.