Visita imprescindible para todo aquel que visite la isla, el espacio rocoso, abierto en
canal, alberga unos exóticos
jardines y unos vericuetos imposibles transformados en
miradores. Diseñado mano a mano por César Manrique y Jesús Soto en Lagomar todos los
caminos conducen al
lago: una sugerente
piscina rodeada de vegetación oriental.