“Conocimos a César Manrique, que fue quién nos fue dando las indicaciones para poder continuar su legado en la topografía ondulante de
Lanzarote, los muros curvos, las jardineras, la vegetación lanzaroteña y nos atrevimos con la parte de abajo, pero la
casa ya estaba hecha”, explica Beatriz Van Hoff, propietaria de Lagomar.