Nada más acercarse a la entrada del
museo, el blanco del
edificio destaca sobre el
color natural de la
roca. Resulta muy prometedor. El lugar fue en su día una cantera de roca en la ladera de un antiguo volcán. Fue César Manrique quien recomendó construir
casas siguiendo las curvas de las
rocas, que es lo que hizo en su
casa.