Hoy por hoy, esa
casa es el
museo Lagomar, una obra del arquitecto local César Manrique muy peculiar que, gracias a la
historia de Omar Sharif (desmentida años después por él), se ha convertido en uno de los lugares más turísticos de la isla. Dentro tiene incluso un
restaurante, El Balagué, en el que se organizan conciertos
nocturnos y sesiones de jazz en vivo por la tarde.