De esta forma, se distingue claramente la huella de la
naturaleza y la impronta del ser humano. Asimismo, el pequeño
lago central adquiere un gran protagonismo con su
agua azul turquesa, al igual que el verde de las
palmeras y los
cactus, elementos vegetales muy significativos en la isla. Este impactante escenario cuenta, además, con vistas al océano Atlántico y permite disfrutar de la orografía volcánica de
Lanzarote.