Ya en 1989, la vivienda fue comprada por los arquitectos Dominik von Boettinger y Beatriz Van Hoff, quienes le dieron su imagen definitiva. De un modo muy inteligente, ambos arquitectos realizaron un esfuerzo por comprender las
tradiciones constructivas de la isla y decidieron trabajar sobre el
edificio de una manera respetuosa con la
arquitectura vernácula.