Se trata de un binomio presente en toda su obra y, de hecho, obtendría por su legado arquitectónico y por la defensa de los valores medioambientales de
Lanzarote el
Premio Europa Nostra (1985), así como el Premio Mundial de Ecología y Turismo (1987). Sea cierta esta
historia o tan solo una leyenda local, el caso es que en el
museo del Lagomar hay
fotografías que muestran a ambos protagonistas jugando a las cartas. En cualquier caso, actualmente es común encontrar lanzaroteños que siguen llamando a la propiedad “
casa de Omar Sharif”.