Es a finales del siglo XVIII, cuando la barrilla se va extendiendo por toda la isla, como principal producto de explotación, después de las erupciones volcánicas de 1.730. Los vecinos de
Nazaret inician la plantación de la barrilla, aunque algunos como Agustín Sosa, padre de Vicente Sosa prefiere plantar algunos cereales y solicita cuatro fanegas de trigo y seis de cebada al almacén de pósitos, pero sólo le conceden dos de cebada y uno de trigo según nota firmada por Camacho Betancort de fecha 1.797.