Además, elevado como un vigía sobre el
paisaje de La Geria, el
Monumento a la Fecundidad se yergue en el centro geográfico de la isla, construido con aljibes de
barcos pesqueros ensamblados a modo de mecano y pintados de blanco; una sutil metáfora de la escasez de
agua que hizo tan dura la vida de los habitantes de
Lanzarote durante siglos y una propuesta manriqueña vanguardista de trabajo con materiales reciclados.