La jardinería tiene un gran protagonismo como contrapunto cromático a los suelos alfombrados de picón y los muros encalados. Una
plaza con talleres artesanos que muestran los oficios del pasado y un
restaurante circular abovedado, que conecta con la
cafetería original por
escaleras de caracol de
roca volcánica y la galería de acceso de trazado orgánico y vitrinas con piezas de
cerámica y luz cenital, complementan las instalaciones.