El centro también fue concebido como
museo dedicado a la vida agraria de
Lanzarote, albergando salas expositivas y talleres de alfarería,
bordados, carpintería,
aperos de
labranza o utensilios domésticos, así como un
restaurante en el que se puede degustar la gastronomía típica de Lanzarote. Después del fallecimiento de Manrique se ampliaron las instalaciones con un nuevo centro de
artesanía, un coso para actuaciones y dos burbujas artificiales que surgieron de la remodelación de una antigua cantería.