En cuanto al nombre, en la actualidad la realización única es la de
Masdache, pero Agustín Pallarés en sus pesquisas de los años 80 del siglo XX oyó decir también a los más viejos Mardache y que esa era la forma más repetida en tiempos anteriores (2014: 207). Respecto a las diferentes grafías con que se ha escrito este topónimo, es ilustrativo el caso del Diccionario de Madoz (1986: 146). Lo escribe primero tal cual es, Masdache, pero a continuación da otra entrada a otro término, Maselache, con la misma ubicación y pertenencia del verdadero Masdache, con lo que una vez más se comprueba cómo el desconocimiento de la realidad (tanto geográfica como lingüística) lleva a interpretaciones erróneas y a manifestar una realidad inexistente.