El volcán de La Corona es uno de los volcanes más jóvenes de
Lanzarote, ya que se originó hace unos 21.000 años, durante el periodo Cuaternario. Su erupción fue muy violenta y duró varios meses, generando un gran flujo de lava que cubrió gran parte del norte de la isla. La lava se solidificó al entrar en contacto con el aire y el
agua, creando el malpaís de la Corona, un terreno irregular y árido, de
color negro y rojizo, que contrasta con el verde de los cultivos y los palmerales de la zona.