Esta
catedral que se encontraba en la costa, fue destruida por piratas ingleses en el siglo XVI. Precisamente por estar expuesta a ataques piráticos la sede diocesana se había trasladado en 1483 a Las Palmas de
Gran Canaria y el nombre de la diócesis fue modificado pasando a llamarse Diócesis Canariense-Rubicense, también conocida actualmente como Diócesis de
Canarias. Más tarde se construye otro templo a
San Marcial, esta vez en un lugar situado a más altitud, a 350 metros sobre el nivel del
mar, justo debajo de la
montaña llamada la "Atalaya de
Femés". En el momento de las grandes erupciones volcánicas de 1730 y 1736, la
iglesia actuó como
refugio para muchas personas. El templo también sirvió como sanatorio y orfanato para niños.