Al fondo del cono partido y a los pies del
acantilado se ha formado una pequeña y llamativa
laguna cuyas
aguas de filtran desde el
mar. La laguna de varios metros de profundidad, posee un
color verde esmeralda intenso que destacan entre la negra lava y el limpio azul del océano. Se conoce a ese lugar como Charco de los Clicos y aquí se pueden encontrar las extrañas olivinas,
piedras semipreciosas con las que los artesanos locales diseñan unas originales joyas.