Los pilares de hormigón (El Pescante): Esas estructuras que sobresalen del
mar son los restos del Pescante de
Hermigua. Construido a principios del siglo XX (hacia 1908), fue una obra de ingeniería vital para la isla. Como Hermigua no tiene un
puerto natural, se usaba para embarcar
frutas —principalmente plátanos y tomates— y personas directamente hacia los
barcos que fondeaban cerca. Las plataneras: El
manto verde en primer plano son plantaciones de plátanos, el motor económico tradicional de este
valle. La combinación del verde intenso con los
acantilados oscuros es la estampa típica del norte de
La Gomera. El entorno: La
carretera que bordea el
acantilado te lleva directamente hacia las
piscinas naturales, que están justo al lado de los pilares. Es un lugar donde la fuerza del Atlántico se nota mucho, por lo que verás el mar rompiendo con fuerza contra los restos industriales.