La larga trayectoria histórica de este
monasterio puede seguirse al hilo de la permanencia de sus principales núcleos constructivos: de la primera fase (hasta el siglo XVII), subsiste el
claustro de
Santa María y sus celdas, así como las dos
torres defensivas. Del siglo XVIII destaca la construcción (1723-1725) de la
farmacia, hoy instalada en una de las antiguas
capillas del
patio de los Mirtos, con una colección importante de tarros de
cerámica catalana, vidrios mallorquines, útiles originales (siglo XVIII), como balanzas, morteros o retortas, etc.