Tras una incursión pirata se erigieron (1553) dos
torres defensivas de diferente altura, ubicadas a ambos extremos del
monasterio. Actualmente subsiste parte de la menor, convertida en vivienda y localizada junto al
jardín de la que fue celda prioral. La
torre mayor se mantiene íntegra, con la barbacana, aspilleras y tejadillo de cuatro vertientes, situada al lado de la entrada al monasterio. El anexo conocido como “infierno”, destinado a las mujeres familiares de los monjes, fue realizado en 1676.