El origen de este conjunto monástico (1399) se remonta a la concesión, por parte de Martin I, del antiguo
palacio real de
Valldemossa a los cartujanos de la orden de
San Bruno, para que crearan un
monasterio bajo la advocación de Jesús de Nazaret. El palacio, conocido popularmente como palacio del Rey Sancho, fue construido en tiempos de Jaime II (principios del siglo XIV) siendo consolidado durante el reinado de su hijo Sancho.