El grueso de las nuevas construcciones que debían convertir el
palacio en
monasterio se hizo bajo el gobierno del prior Berenguer Roig (1434-1475), en 1444 se inauguró la nueva
iglesia, pero no se consagró hasta 1446. En época del prior Miquel Oliver (1505-1526), la
casa gozaba de una época de bonanza, lo que permitió que pudiera enriquecer y mejorar las dependencias.