Llegó junto con su
familia y su corte, incluyendo poetas, bufones y trovadores, huyendo de la peste que azotaba Europa. Cuando el
edificio quedó en desuso, el padre general de la Orden de
San Bruno, Guillermo Reynaldo, con sede en Grenoble (
Francia), propuso a Martín I la refundación del espacio como
monasterio cartujo. El 11 de agosto de 1399 se celebraría su primera misa.