Asiento o silla y candelabro en la iglesia de la Cartuja, VALLDEMOSSA

Solo se reunían para algunos oficios religiosos, comidas comunitarias y un paseo semanal. Este aislamiento no era un castigo, sino una herramienta para la oración ininterrumpida, un camino para despojarse de lo superficial y encontrar la paz interior.
(22 de Mayo de 2025)