La desamortización del gobierno liberal en 1821 pone en venta el
monasterio y el
convento. La Cartuja se divide en cuarenta y siete partes, de las cuales veintisiete fueron calificadas como
casas. Restablecido el gobierno absolutista en 1823, éste revocó la orden anterior y los bienes de la
iglesia fueron devueltos a sus propietarios.