El punto 4.1 de los Estatutos Cartujos lo refleja de la siguiente manera: “Nuestra ocupación principal y nuestra vocación es la de dedicarnos al silencio y a la soledad de la celda. (…) En ella con frecuencia el alma se une al Verbo de Dios, la esposa al Esposo, la tierra al
cielo, lo humano a lo divino”.